La asertividad sexual

La sexualidad ha sido y es, aunque cada vez menos, un tema tabú. Sin embargo, que no se hable abiertamente de sexualidad no significa que no se tenga nada que decir. Podemos querer decirle a nuestra pareja que hay algo nuevo que nos gustaría probar, o decirle a nuestro médico de cabecera que no estamos contentos con el método anticonceptivo que estamos utilizando y queremos valorar otras opciones. Estos sencillos ejemplos requieren de habilidades de comunicación básicas que en el contexto sexual parecen que se tornen complicadas. Ayudarte a dominar el arte de la comunicación en este sentido de modo que sea natural, respetuosa contigo y con tu pareja sexual, y efectiva, es el objetivo de este artículo.

Lottes (2000) menciona cinco aspectos que componen la asertividad sexual:

  • sexo seguro
  • sexo agradable e informado
  • sexo basado en la autoestima
  • perspectiva positiva de la sexualidad humana
  • respeto mutuo en las relaciones sexuales.

Morofoff et al. (1997) definen la asertividad sexual como la capacidad de iniciar la actividad sexual, rechazar la actividad sexual no deseada, así como negociar las conductas sexuales deseadas, el empleo de métodos anticonceptivos y los comportamientos sexuales más saludables.

En definitiva, podemos decir que la asertividad sexual es la capacidad de tomar las riendas sobre nuestra sexualidad de modo que esta sea deseada y segura.

La importancia radica en su relación con la satisfacción sexual, a mayor asertividad sexual, mayor satisfacción con nuestra sexualidad; también actuaría como factor de protección ante la posibilidad de sufrir abusos; y por último, veríamos su impacto en la salud, pues una baja asertividad sexual expone a mayor riesgo de tener embarazos no deseados o contraer alguna enfermedad de transmisión sexual.

PAUTAS PARA SER ASERTIVO/A SEXUALMENTE

Para entrenarte en el arte de la comunicación sexual en pareja, te dejamos las pautas de Elisabeth Powell (2013):

  1. Conoce tus derechos sexuales. La autora cita 15 derechos, entre ellos, el de «rechazar cualquier contacto sexual, independientemente de cuán excitada esté la otra persona».
  2. Revisa tus pensamientos y creencias. Identifica qué ideas te paran a la hora de decir lo que quieres o no quieres. Una vez me dé cuenta de este pensamiento, lo puedo remplazar por otro que me ayude a comunicar lo que quiero.
  3. Entiende la diferencia entre asertividad, agresividad e inhibición. Las comunicaciones asertivas son directas, honestas y apropiadas a la hora de expresar verbalmente tus creencias y derechos sin faltarle el respeto a la otra persona.
  4. Dí qué es lo que quieres. Será recomendable que formules de forma positiva lo que quieres o dejas de querer, y no qué hace o deja de hacer el otro. Por ejemplo, «no me apetece tener sexo ahora», será preferible a «no seas tan pesado/a».
  5. Hazte un cumplido interior cuando lo hagas bien. Por ejemplo, «no fue fácil pero al final me hice entender, estoy orgulloso/a de mi mismo/a».
  6. Reconoce las estrategias  de manipulación. Si alguien trata de presionarte para que tengas relaciones, podrás identificar varios tipos de «argumentaciones»: relativas a tu belleza, comentarios sobre lo que te vas a perder, frases para ganarse tu simpatía, o comentarios despectivos en caso de negación, entre otros. Reconocer estos patrones te servirán cómo indicador de que nuestro/a compañero/a sexual potencial está utilizando estrategias de manipulación que no tenemos porqué tolerar. Recuerda tus derechos sexuales y utiliza tu asertividad para salir de esa encerrona.
  7. Crea tu propia política sexual. ¿Cuáles son tus valores sexuales? ¿estás a favor de la abstinencia? ¿ves el sexo como una actividad recreativa? ¿lo deseas solo cuando has llegado a conocer a alguien? Tómate tu tiempo para conocer qué quieres realmente y aclarar tus ideas. Cuando llegue el momento, compártelo con tu posible pareja sexual.
  8. En la medida de lo posible,  comparte tus valores sexuales con antelación al acto sexual, en situaciones no sexuales.
  9. Conoce tus factores de riesgo.  Si sabes que no quieres tener relaciones sexuales, evita las situaciones que podrían ponerte en peligro. Por ejemplo, el alcohol es un disparador de riesgo para muchos.

Como has podido comprobar, la asertividad sexual es una habilidad que se puede entrenar y aprender. Toma estos consejos expertos para mejorar tu satisfacción sexual.

REFERENCIAS

Sierra, Juan Carlos; Santos, Pablo; Gutiérrez-Quintanilla, José Ricardo; Gómez, Pilar; Maeso, María Dolores (2008) Un Estudio Psicométrico del Hurlbert Index of Sexual Assertiveness en Mujeres Hispanas. Terapia psicológica, Vol. 26, N° 1, 117-123

Selig, Meg (2013) 9 Essential Habits of Sexual Assertiveness. Psychology Today

Gervás, Marta (2015) Asertividad sexual, un predictor de satisfacción sexual. Blog del CPA