¿Qué nos ha pasado?

En ocasiones, atribuimos el deterioro nuestra relación de pareja a razones como el «mero pasar del tiempo» o que «se acabó el amor.» Sin embargo, estas explicaciones nos posicionan en una situación de víctima indefensa. No hay nada que podamos hacer al respecto. La Terapia de Pareja nos permite analizar cómo ha evolucionado nuestra relación y explicar el deterioro atendiendo a elementos que podemos mejorar.

Aunque cada caso será distinto, podemos afirmar que en líneas generales cuando comenzamos una relación son muchos los elementos positivos que encontramos. Sólo por mencionar unos pocos: novedad sexual, las citas suelen ser para pasarlo bien; y probablemente no tendremos que tomar decisiones complicadas, ni estaremos en situaciones difíciles.

No obstante, con el paso del tiempo van apareciendo adversidades que sortearemos con mayor o menor destreza. No sólo compartimos menos tiempo de ocio con nuestra pareja sino que además compartimos lo rutinario y lo desagradable. Podremos encontrar situaciones complicadas como enfermedad o problemas económicos, y es posible que descuidemos nuestra apariencia física. Por último, también pueden aparecer diferencias a la hora de tomar decisiones importantes sobre cuestiones como la vivienda, los hijos o el trabajo.

Afortunadamente, ante las adversidades no todas las parejas se ven dañadas, sino que pueden fortalecerse y reafirmar su compromiso y su amor. Para que los avatares de la vida no afecten negativamente en vuestra relación, os animamos a que asumáis un rol activo. Es hora de asumir la responsabilidad y cultivar nuestra capacidad de comunicar, de tomar decisiones conjuntamente y de empatizar con el otro/a.

La infidelidad

Es frecuente pensar que una infidelidad supondrá la ruptura de la relación, pero esto no es necesariamente así. Como señalan Dattilio y Padesky (1995) lo importante es averiguar el significado de esta aventura para la persona infiel así como para la relación principal. 

Recuerdo un caso que contaba una colega psicóloga clínica. Su paciente acudió a terapia por la situación de estrés en la que se encontraba y que él mismo había generado al tener varias amantes además de su relación marital. Tras unas pocas sesiones se descubrió que el paciente estaba tratando de reafirmar su condición heterosexual por haber sufrido abusos sexuales por un varón cuando era niño.

Otro caso, aparentemente menos dramático, es el que relatan Dattilio y Padesky (1995) en su obra. El marido tenía amantes pues había aprendido que era lo normal y esperado para un hombre, así se lo había enseñado su padre.  

Para saber si debemos revelar dicha infidelidad a nuestra pareja, los mencionados autores nos invitan a hacernos preguntas cómo «¿qué significo la aventura?¿de qué manera puede ayudar o perjudicar a la relación actual si se revela la existencia de la aventura?¿cuáles son los pasos que pueden tomarse para restablecer la confianza en la relación?». Dado que la revelación de una infidelidad puede desencadenar en una crisis de pareja, recomendamos acudir a un profesional que nos acompañe durante la misma o durante la posible ruptura si ese fuera el resultado.

Por último, en caso de que exista una infidelidad, debemos advertir sobre los riesgos de salud que puede suponer tener múltiples parejas sexuales si no se realizan prácticas sexuales seguras.

REFERENCIAS

Frank M. Dattilio y Christine A. Padesky (1995) La terapia cognitiva de parejas. Ed. Desclée De Brouwer

La asertividad sexual

La sexualidad ha sido y es, aunque cada vez menos, un tema tabú. Sin embargo, que no se hable abiertamente de sexualidad no significa que no se tenga nada que decir. Podemos querer decirle a nuestra pareja que hay algo nuevo que nos gustaría probar, o decirle a nuestro médico de cabecera que no estamos contentos con el método anticonceptivo que estamos utilizando y queremos valorar otras opciones. Estos sencillos ejemplos requieren de habilidades de comunicación básicas que en el contexto sexual parecen que se tornen complicadas. Ayudarte a dominar el arte de la comunicación en este sentido de modo que sea natural, respetuosa contigo y con tu pareja sexual, y efectiva, es el objetivo de este artículo.

Lottes (2000) menciona cinco aspectos que componen la asertividad sexual:

  • sexo seguro
  • sexo agradable e informado
  • sexo basado en la autoestima
  • perspectiva positiva de la sexualidad humana
  • respeto mutuo en las relaciones sexuales.

Morofoff et al. (1997) definen la asertividad sexual como la capacidad de iniciar la actividad sexual, rechazar la actividad sexual no deseada, así como negociar las conductas sexuales deseadas, el empleo de métodos anticonceptivos y los comportamientos sexuales más saludables.

En definitiva, podemos decir que la asertividad sexual es la capacidad de tomar las riendas sobre nuestra sexualidad de modo que esta sea deseada y segura.

La importancia radica en su relación con la satisfacción sexual, a mayor asertividad sexual, mayor satisfacción con nuestra sexualidad; también actuaría como factor de protección ante la posibilidad de sufrir abusos; y por último, veríamos su impacto en la salud, pues una baja asertividad sexual expone a mayor riesgo de tener embarazos no deseados o contraer alguna enfermedad de transmisión sexual.

PAUTAS PARA SER ASERTIVO/A SEXUALMENTE

Para entrenarte en el arte de la comunicación sexual en pareja, te dejamos las pautas de Elisabeth Powell (2013):

  1. Conoce tus derechos sexuales. La autora cita 15 derechos, entre ellos, el de «rechazar cualquier contacto sexual, independientemente de cuán excitada esté la otra persona».
  2. Revisa tus pensamientos y creencias. Identifica qué ideas te paran a la hora de decir lo que quieres o no quieres. Una vez me dé cuenta de este pensamiento, lo puedo remplazar por otro que me ayude a comunicar lo que quiero.
  3. Entiende la diferencia entre asertividad, agresividad e inhibición. Las comunicaciones asertivas son directas, honestas y apropiadas a la hora de expresar verbalmente tus creencias y derechos sin faltarle el respeto a la otra persona.
  4. Dí qué es lo que quieres. Será recomendable que formules de forma positiva lo que quieres o dejas de querer, y no qué hace o deja de hacer el otro. Por ejemplo, «no me apetece tener sexo ahora», será preferible a «no seas tan pesado/a».
  5. Hazte un cumplido interior cuando lo hagas bien. Por ejemplo, «no fue fácil pero al final me hice entender, estoy orgulloso/a de mi mismo/a».
  6. Reconoce las estrategias  de manipulación. Si alguien trata de presionarte para que tengas relaciones, podrás identificar varios tipos de «argumentaciones»: relativas a tu belleza, comentarios sobre lo que te vas a perder, frases para ganarse tu simpatía, o comentarios despectivos en caso de negación, entre otros. Reconocer estos patrones te servirán cómo indicador de que nuestro/a compañero/a sexual potencial está utilizando estrategias de manipulación que no tenemos porqué tolerar. Recuerda tus derechos sexuales y utiliza tu asertividad para salir de esa encerrona.
  7. Crea tu propia política sexual. ¿Cuáles son tus valores sexuales? ¿estás a favor de la abstinencia? ¿ves el sexo como una actividad recreativa? ¿lo deseas solo cuando has llegado a conocer a alguien? Tómate tu tiempo para conocer qué quieres realmente y aclarar tus ideas. Cuando llegue el momento, compártelo con tu posible pareja sexual.
  8. En la medida de lo posible,  comparte tus valores sexuales con antelación al acto sexual, en situaciones no sexuales.
  9. Conoce tus factores de riesgo.  Si sabes que no quieres tener relaciones sexuales, evita las situaciones que podrían ponerte en peligro. Por ejemplo, el alcohol es un disparador de riesgo para muchos.

Como has podido comprobar, la asertividad sexual es una habilidad que se puede entrenar y aprender. Toma estos consejos expertos para mejorar tu satisfacción sexual.

REFERENCIAS

Sierra, Juan Carlos; Santos, Pablo; Gutiérrez-Quintanilla, José Ricardo; Gómez, Pilar; Maeso, María Dolores (2008) Un Estudio Psicométrico del Hurlbert Index of Sexual Assertiveness en Mujeres Hispanas. Terapia psicológica, Vol. 26, N° 1, 117-123

Selig, Meg (2013) 9 Essential Habits of Sexual Assertiveness. Psychology Today

Gervás, Marta (2015) Asertividad sexual, un predictor de satisfacción sexual. Blog del CPA

Los celos

Los celos  resultan insufribles para la persona celosa, y también para su pareja, quien está sometido/a a un examen constante. Es posible que la persona celosa tenga un ánimo negativo y puede derivar en trastornos de ansiedad, depresión e irritabilidad con explosiones de ira. Si no se manejan adecuadamente, los celos pueden llegar a desencadenar en ruptura, o incluso despertar conductas violentas y destructivas hacia el compañero/a. En ocasiones, además, puede darse un fenómeno balancín, en el que quien cela y quien es celado intercambian roles.

QUÉ SON

Podemos definir los celos como un miedo intenso a perder a nuestra pareja a manos de un tercero/a real o imaginario.  

Cuando una persona experimente celos :

  • Tendrá pensamientos irracionales y/o intrusivos, aparentemente incontrolables, sobre la supuesta infidelidad
  • Interpretará eventos neutros como pruebas que confirman sus sospechas
  • Tenderá a compararse con otras personas con las que su pareja se relaciona, resaltando los aspectos positivos de los otros con respecto a sí mismo/a

A nivel de conducta, la persona celosa tratará de confirmar o desmentir sus sospechas, realizando tácticas coercitivas como interrogatorios, vigilancia, acusaciones y exigencias imperiosas. En general, podemos clasificarlas como:

  • Conductas de comprobación, por ejemplo, revisar el teléfono móvil
  • Conductas de control, por ejemplo, no permitiéndole acudir solo/a a algún evento
  • Conductas de escape en caso de que la persona celosa no pueda controlar o comprobar, huirá de la situación que le produce celos

En todos los casos, estas conductas producen el efecto paradójico de retroalimentar de los celos y ese mismo patrón de conducta dañina.

PREVENIR SU APARICIÓN 

Podemos identificar tres pilares sobre los que construir una relación sin celos:

Definir las reglas del juego

La pareja puede referirse a las normas sociales y culturales imperantes para definir los límites propios, por ejemplo, la monogamia, pero también puede (y debe) definir parámetros exclusivos para ellos e ir adaptándolos mediante la sana negociación según la pareja evoluciona. 

Equilibrio entre seguridad y autonomía

La relación de pareja implica un compromiso para con el otro, pero también exige que cada persona mantenga su libertad y espacio de ocio y crecimiento individual. 

Aceptación de la incertidumbre

Cuando ambos entienden que estar en pareja es una decisión libre y voluntaria, es posible desterrar los miedos y enfocarse en lo que es mejor para la relación. Es una realidad que no tenemos (y no debemos tener) un control real sobre los sentimientos y acciones del otro. Somos vulnerables y debemos aceptar que no existen garantías de que la persona amada vaya a estar siempre con nosotros.  

QUÉ HACER SI LOS CELOS YA SON UN PROBLEMA

Tanto si eres la persona que experimenta los celos como la persona que se encuentra en constante tela de juicio, te habrás dado cuenta del desgaste que provocan en la relación de pareja. En ambos casos, la recomendación es buscar el asesoramiento de un profesional externo de corte cognitivo-conductual. El abordaje de los celos será integral y trabajareis tanto los pensamientos y creencias como los comportamientos y las emociones. Es posible  que el primer paso necesario sea revisar las expectativas sobre las relaciones y las creencias sobre los celos, pues la concepción romántica de éstos dificultaría su abordaje.

Por el momento, os dejamos estas pautas básicas para ambos:

SI YO SIENTO CELOS

  1. Es lógico que tu pareja tenga su espacio personal, amistades propias, inquietudes y aspiraciones. Resiste la tentación de comprobar o controlar a tu pareja. Recuerda que está contigo voluntariamente y la confianza y el respecto por el otro son pilares fundamentales de la relación.  
  2. Si hay algo que tu pareja dice o hace que te produzca celos, genera al menos dos explicaciones alternativas a tu pensamiento inicial. Generar otras explicaciones racionales te ayudará a relativizar tus celos. Por ejemplo:
    1. Pensamiento inicial: Mi pareja se pone pantalón corto para llamar la atención de otras personas
    2. Pensamiento alternativo 1: Mi pareja se pone pantalón corto para broncear sus piernas con el sol
    3. Pensamiento alternativo 2: Mi pareja se pone pantalón corto porque hace calor, así estará más cómoda
  3. Hazte responsable de tus pensamientos y emociones. A veces culpamos a los otros de cómo nos sentimos o de lo que pensamos, pero cada uno es responsable de gestionar sus emociones. Hacer responsable al otro de cómo me siento no sólo es injusto, sino que es contraproducente para ambos. Si la responsabilidad de cómo me siento está en el otro, entonces yo estoy indefenso y a merced de los acontecimientos; y la otra persona carga con una responsabilidad añadida que no le corresponde. 

SI MI PAREJA SIENTE CELOS

  1. No cedas a sus peticiones para controlar, comprobar o cuestionar lo que haces. Recuérdale que  él/ella debe hacerse cargo de cómo se siente y de sus pensamientos. Tú no has hecho nada malo y no eres responsable de sus celos. Si tu pareja se pone agresiva sal de esa situación. Es preferible que te protejas en ese momento y retoméis la conversación más adelante.
  2. Mantén tu rutina. Abandonar amistades, aficiones o cambiar nuestra forma de vestir para que nuestra pareja no sienta celos está desaconsejado. Primero, porque los celos son producto de sus pensamientos, no está en nuestra mano que deje de sentirlos. Segundo, porque es saludable para ambos mantener los intereses e inquietudes personales; y tercero, porque estaríamos validando su postura.
  3. Cuando muestre celos no le refuerces con un beso, una sonrisa u otra muestra de complicidad. En ocasiones, nos puede parecer que si la otra persona siente celos es porque le importamos. Sin embargo, al reforzar esa conducta sin querer estamos alimentando esos celos, facilitando entrar en una espiral devastadora para ambos. Además los celos no son una forma saludable de mostrar interés en el otro, más bien, son todo lo contrario.

INFIDELIDAD REAL

Si realmente hay indicios objetivos de que tu pareja te esté siendo infiel, nuestra recomendación es que plantees tener una conversación sosegada y respetuosa al respecto. Mantén la calma y sugiere tener esta conversación en un momento apropiado, en el que ambos estéis tranquilos, queráis hablar y tengáis tiempo para ello. Coméntale tus preocupaciones y mantén una actitud abierta y de escucha. 

Los celos imponen una dinámica devastado en la pareja pero tiene solución. No esperéis  más para pedir ayuda.